¿Es una herejía mezclar matcha con café?
Esta pregunta, que hace solo unos años habría parecido anecdótica, hoy está encendiendo un intenso debate en cafeterías de especialidad, foros de baristas y redes sociales. El llamado “matcha latte con espresso” o “dirty matcha” se ha vuelto un boom global, especialmente entre consumidores jóvenes que buscan nuevas experiencias sensoriales. Pero no todos aplauden esta tendencia.
☕️Expertos baristas y profesionales del café han empezado a pronunciarse en contra de esta mezcla. ¿La razón? Para muchos, unir matcha y espresso sería como fusionar dos lenguajes completamente distintos. El café aporta notas complejas, ácidas y tostadas, mientras que el matcha ofrece dulzor vegetal, umami, cremosidad y una textura casi sedosa. En vez de complementarse, argumentan, ambos sabores chocan y se ocultan mutuamente.
🍵Además, desde un punto de vista técnico, muchos señalan que preparar un espresso perfecto requiere precisión y respeto por su perfil; mezclarlo con matcha sería “matar” sus matices. Por otro lado, quienes preparan matcha ceremonial defienden que este té debe servirse puro, sin interferencias.
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