Pasear por ferias de emprendedores es una distracción para mi, es un momento en el que dejo de ser feriante para convertirme en cliente. Esto con el ánimo de seguir aprendiendo de mis colegas y ver qué cosas novedosas tienen para intentar mejorarlas cuando tenga la oportunidad.
En una de las últimas a las que asistí tuve una sorpresa que realmente no la esperaba ya que en el puesto decían ofrecer café de especialidad, tenían una máquina profesional de espressos y se sentía un aroma agradable de café. Pero cuando pedí un espresso doble tuve un tremenda decepción.
Para comenzar el portafiltro no lo habían limpiado desde el anterior pedido y aun asi lo habían dejado en la máquina de espressos. Al sacarlo solo botaron la pastilla de café y sobre eso empezaron a colocar el café que comenzaron a moler, no lo limpiaron. Antes de tampearlo noté que el borde del portafiltro estaba sucio y no lo limpiaron. Y asi sucio el portafiltro lo colocaron en la máquina de espressos e iniciaron la extracción que duró casi un minuto. Tuve que pedirle que ya no siga extrayendo el café.
El café tenía mal sabor pero se notaba que era un buen café que no había sido preparado correctamente y bajo las normas estrictas de barismo, con falta de higiene y orden al preparar.
Preparar un café es una ceremonia hecha por personas apasionadas, no pretendamos vender por vender porque no solo desmerecemos la bebida que preparamos sino que dejamos por el suelo al trabajo del caficultor, del tostador y de los baristas que si estamos apasionados con nuestras preparaciones y en las que ponemos todo nuestro empeño.
Tendo un artículos sobre las Red Flags de una cafetería de especialidad, no se lo pierdan.



